miércoles, 18 de agosto de 2010

CONTRADOCTRINA SOCIAL Y ECONÓMICA

Me permito recomendar en éste blog dos estudios rigurosos que ayudan a entender España desde el punto de vista social y económico, y una entrevista al profesor Vicenç Navarro. Lo que pasa es fruto de lo que ha pasado y conforma una estrategia global tendente a favorecer las rentas del capital. Para ello hay que deteriorar muchas instituciones. Un estudio se llama "Alternativas a la austeridad fiscal en España", de Mark Weisbrot y Juan Montecino - http://hl33.dinaserver.com/hosting/juantorreslopez.com/jtl/images/stories/pdf/informe_cepr.pdf y el otro "Finanzas, trabajo y acomodación social en la España constitucional", de Armando Fernández Steinko - http://www.altereconomia.org/docs/Steinko.pdf.
La entrevista al profesor Navarro se hizo el 23 de julio de 2010, y la podéis encontrar siguiendo el siguiente enlace: http://www.blip.tv/file/3934880. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Pompeu y Fabra de Barcelona (España). Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University de Baltimore (EE.UU.). Dirige también el Observatorio Social de España.

PSICOLOGÍA DE LA HUELGA GENERAL DEL 29-S (y II)

El debate que está suscitando en la España conservadora la huelga general del 29 de septiembre de 2010 es apasionante. Cuando me refiero a la España conservadora pienso en la clase empresarial, en los herederos venidos a menos de nobles e hidalgos, en los beneficiarios (y sus herederos) de las prevendas del régimen anterior, en los herederos de los latifundistas, en los actuales rentistas, y en suma a los que pondrían a los referentes de la izquierda en un paredon, si pudieran. No pienso en los miles de trabajadores o pequeños autónomos que votan opciones de derechas.

Esa España se debate entre dos deseos confesables y fuertes a la vez. Desean con todo su ser que la huelga general sea un éxito sin paliativos al tiempo que desean que sea un auténtico fracaso, y por motivos distintos, claro.

Como en 1988 y en 1994, ésta España brama por un cambio en el Gobierno de nuestro país. El suicidio político de Zapatero, que ha cargado contra los que le auparon a la presidencia, extiende la alfombra roja de la Moncloa al próximo ganador del Congreso del Partido Popular. Entonces, el cambio contaba con la inestimable ayuda, como ahora, de la crisis y el desempleo, los focalizados casos de corrupción que afectaban a cargos del PSOE, las Filesas, Malesas, Time Export y alguna otra cosa. Con todo, que duda cabe que el cambio era liderado por un diario de tirada nacional. Parte de la España de la que hablamos, la mayor parte, se debatía entre la oportunidad de que la huelga fuera un instrumento de desgaste definitivo del PSOE de entonces que provocara un vuelco electoral. Por contra, hacer todo lo posible para que la huelga fuera un fracaso podrían mermar esas posibilidades. También el fracaso de la huelga dilapidaría la imagen de los sindicatos convocantes, debilitando la acción sindical en el plano general, local y empresarial, algo muy atractivo para la España de la que hablamos.

Sin duda pudo más el afán de aupar al poder a "los suyos" a la Moncloa y a los gobiernos de las comunidades autónomas, que su deseo de que la huelga general fuera un fracaso y así debilitar el movimiento sindical.

Más del noventa por ciento de las empresas en España emplean a cinco o menos trabajadores, por lo que uno puede hacerse cargo del casi siempre insuperable poder que tiene el empresario, o en quién éste lo delega, con respecto a los trabajadores. Los ve todos los días, les paga, es su jefe y su padre. El amo. De ahí que estos cientos de miles de trabajadores miren al jefe antes de hacer nada, y más antes de secundar una huelga general.

Los empresarios fueron cooperadores necesarios en el éxito de esas huelgas generales. La desproporción entre los trabajadores que realmente hicieron huelga y los descuentos practicados en las cotizaciones de la Seguridad Social arrojaron datos espectaculares. Esto es, no poniendo en cuestión que las cifras de seguimiento fueran inexactas, la explicación reside en que lo que se produjo generalizadamente fueron cierres patronales. Fueron los empresarios los que obligaron a los trabajadores a secundar una huelga, de no haberse producido ese cierre, podrían o no haber hecho. Unos empresarios, con una palmada en la espalda, "invitaban" a sus trabajadores a marcharse a su casa, prometiéndoles el pago del salario de ese día y otros, los más ruines, indicando lo mismo y descontando del salario la parte proporcional a ese día. Para los empresarios, el desgastar la imagen y el prestigio de los sindicatos convocantes por mor de que la huelga fuera un fracaso quedaba para mejor ocasión. Eran otros tiempos, tiempos en los que el diario ABC elegía anualmente al sindicalista del año.

Hoy, la España de la que hablamos puede matar, en sentido figurado, dos pájaros de un tiro. Puede insetar el último clavo en el arca de Zapatero, al tiempo que sus voceros a sueldo pregonan a los cuatro vientos el fracaso de la huelga. Con la imagen de los sindicatos en mínimos históricos, más por el éxito mediático de los mensajes en contra de ellos que por deméritos de éstos, la clase empresarial y en general la España conservadora no tiene que mover un dedo. Más bien harán lo que le apetece, amenazar a los posibles huelguistas jugando con su sustento y el de sus familias. Los de la España de la que hablamos ni necesitan ahora que la huelga general sea un éxito. No necesitan ni eso para que sus esbirros asalten el Palacio de la Moncloa. Con ver el panorama de una Izquierda dándose palos y mirar desde el palco tiene suficiente. Lo demás lo hará el Capitalismo salvaje y un Gobierno que está convencido de que el recorte del gasto público, la reforma de las pensiones, el abaratamiento del despido, la degradación de las instituciones laborales y la degradación de los derechos de los trabajadores son las únicas recetas para relanzar la economía. Lo triste es pensar que la economía se relanzará cuando el Capital quiera, una vez haya utlizado sobre todo a los Gobiernos de la Unión Europea para conseguir sus fines. Un mundo global en el que las rentas del capital sigan abriendo brecha con respecto a las rentas del trabajo, y en el que los servicios públicos y el Estado del Bienestar acaben en manos del Capital, y encima los más débiles tengan que gastar parte de su salario en costeárselos.


miércoles, 4 de agosto de 2010

PSICOLOGÍA DE LA HUELGA GENERAL DEL 29-S


Es curioso, aunque no soprendente, el debate que se ha iniciado en la Izquierda sobre si la huelga general convocada por UGT y CC.OO. es oportuna o no. Y digo en la Izquierda porque el debate que ha suscitado en la España conservadora debe ser objeto de otro análisis, aunque los dos estarían íntimamente ligados.

Cada persona individual, cada trabajador, puede pensar una cosa u otra, si es oportuna o no, pero buceemos en los motivos, en el caso que quiero analizar, por los que un trabajador que está de acuerdo con que existen motivos más que sobrados para hacerla, y que tiene pocas dudas sobre la oportunidad de la fecha, predica precísamente lo contrario. Estos son legión.

Está claro que no es fácil ponerse en la tesitura de secundar la convocatoria de huelga, teniendo en cuenta la infinidad de prejuicios y falta de conocimiento que los trabajadores tienen sobre el ejercicio de éste derecho fundamental. ¿Me pueden despedir después de hacer huelga? ¿Tengo que comunicar al empresario que voy a hacer huelga? ¿Tengo que responder al empresario si me pregunta si voy a hacer huelga? ¿Qué pasa si solo hago yo huelga? ¿Qué hago ese día si hago huelga? ¿Cual es el salario que me van a descontar por el día de huelga? ¿Qué dirá mi pareja se hago huelga o si no la hago? ¿Me va a poner en evidencia entre mi familia y amistades decir si voy a hacer o no huelga? ¿Hacen huelga también los sindicalistas y, si la hacen, les descontarán el salario de ese día? ¿Puedo pedirme vacaciones o día de asuntos propios ese día? ¿Pueden coger horas sindicales los representantes de los trabajadores ese día? ¿Deben existir en la empresa en la que trabajo servicios mínimos? Todas estas y muchas más son las frecuentes preguntas de los trabajadores cuando se van ante tamaña tesitura, y muchas de ellas circulan por muchos foros.

¿Es por ésto por lo que un trabajador individual decide decir si la huelga es oportuna o no?Para alguien que sistemáticamente no participa en movilización alguna y se muestra indiferente antes las adversidades de la colectividad, aunque en su fuero interno sepa, aunque niegue, que también él está afectado, la valoración que hace de la convocatoria de huelga en ésta fecha es negativa, pero en el fondo no lo hace porque esté en desacuerdo con los motivos de la huelga ni por la fecha elegida, simplemente busca una excusa dialéctica con su interlocutor y marca el terreno, y además de forma vehemente y preferentemente atacando a los convocantes. En esencia, se da cuenta de la deriva que están llevando las grandes conquistas sociales en España, y se da cuenta de que no es una deriva local, que todos los países desarrollados transitan por ese camino. Este trabajador individual, dominado por el miedo y el egoísmo, tiene un fuerte debate moral, y como nadie está exento de ser dominado, en menor o mayor grado, por estas servidumbres, debemos entenderlo y comprenderlo. Claro, pero éste trabajador que está dominado por el miedo y el egoísmo, y que los exterioriza como válvula de escapa y método de autojustificación, es muy peligroso para los intereses de la huelga. Este trabajador busca insistentemente el tema de conversación ya que tienen que justificarse con cuantas más personas mejor, y proyecta sus inseguridades y miedos atacando a lo que tiene más cerca, y a los que no puede alcanzar. Los que tiene más cerca quizá sean los representantes de los trabajadores, o un vecino que sabe que es de un sindicato, sea de los convocantes o no. Este trabajador, aún en su fuero interno compartiendo los motivos de la huelga e incluso la fecha elegida, predica contra los sindicatos, verbaliza que la huelga debería haber sido convocada hace más de un año y comenta que él no pierde un día de salario por una huelga convocada por una pandilla de parásitos sociales. Y extiende la mancha.

Este modelo psicológico de trabajador es el que puede estar haciendo más daño a los inetereses que enmarcan la huelga, y parece que debería ser un foco de trabajo constante, desde el respeto y la comprensión de la condición humana, de cualquier trabajador que haya vencido miedos y prejucios. Los convocantes no deberían darse vacaciones en esa misión trascendental si quieren asegurar parte del éxito de la huelga.






martes, 27 de julio de 2010

REFORMA DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA EN ESPAÑA ¿A QUIÉN LE INTERESA?


Obviamente no quiero decir que no le interese a nadie. La cuestión es, ¿qué tipo de reforma proponen los sindicatos mayoritarios y cual es la que pone encima de la mesa la gran patronal española?

Puede entenderse que los sindicatos buscan acabar con los vacíos existentes en la cobertura de colectivos completos por la negociación colectiva. La actual legislación española es bastante restrictiva y, en la práctica, supone la imposibilidad de millones de trabajadores por cuenta ajena de regise por algo que no sean las leyes de derecho mínimo necesario. No es que tengan que, necesariamente, existir asociaciones empresariales sectoriales (estatales, de comunidad autónoma o provinciales) para que quepa la posibilidad de negociar un convenio colectivo, es que para que pueda suscribirse un acuerdo de eficacia "erga omnes", es decir, de eficacia general, esa o esas asociaciones empresariales deben representar, al menos, el cicuenta por ciento de las empresas del sector y en el ámbito que se trate, que a su vez empleen al cincuanta por ciento de los trabajadores. En muchos caso, el primer presupuesto impide, de hecho, negociar cualquier convenio colectivo de ámbito superior al de la empresa. El segundo presupuesto lo hace, en muchas ocasiones, imposible. Parece obvio para alguien mínimamente puesto en la materia, que las fórmulas de extensión de convenios colectivos, es decir, aplicar por mandato de terceros un convenio colectivo provincial o autonómico en plaza distinta de la que se negoció, es poco afectiva, no solo por las cautelas y presupuestos que deben darse para que tal circunstancia suceda, sino porque en muchas ocasiones, y una vez iniciado sindicalemnte el expediente de extensión, aparecen asociaciones empresariales "durmientes" que se erigen en legítimos representantes de los intereses empresariales del sector concreto. Ello provoca, por definición, que ese tercero que debe fallar sobre la extensión o no, instan a los iniciadores del procedimeinto a negociar con esa asociación empresarial, entendiendo que la vía de la extensión del convenio colectivo no procede por poderse producir una negociación real. Lo cierto es que eso casi nunca se produce, existe deber de negociar pero no de llegar a un acuerdo, por lo que queda cercenada la posibilidad de cubrir un vacío convencional por decisión administrativa y la de firmar un convenio colectivo en condiciones, salvo en los casos en los que le empuje sindical y de los trabajadores lo provoca.

Este desolador panorama, muy útil para la clase empresarial, es el que entiendo que los sindicatos quieren modificar pero, ¿en qué sentido?

Lo que parece que queda meridianamente claro es que la reforma de la negociación colectiva pasa por llevarla más aún al ámbito de cada empresa, dónde el dueño tiene un control más efectivo sobre los trabajadores e incluso sobre la representación legal de éstos. Parece lógico también que busquen incluso poner más trabas al nacimiento de nuevos convenios colectivos sectoriales, en sus tres modalidades territoriales, y que piensen en la oportunidad de cercenar la negociación colectiva que esté vencida. No es ningún descubrimiento que los empresarios buscan la individualización extrema de las relaciones laborales y que, su fin último, sería que no existise ningún marco regulador garantista y colectivo.

La reforma laboral, pendiente de su concrección definitiva, ya ha allanado el camino a los empresarios notablemente, pero los empresarios (el Capital), quieren más. Las relaciones laborales pueden aún llevarse a niveles de principios del siglo XX. De hecho, todo indica a que avanzamos hacia ello. Que duda cabe que la reforma de la negociación colectiva es una pata de una gran importancia, pese al desconocimiento general de ese hecho por la mayoría de los asalariados españoles, y una de esos pilares que faltan, para el Capital, por caer.

viernes, 23 de julio de 2010

SE HAN QUITADO LA CARETA


Por fín. Los grupos parlamentarios PP y CiU han presentado las enmiendas parciales al Real Decreto Ley 10/2010, de 16 de junio, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. Ya estamos viendo por qué el principal partido de la oposición negaba las bondades de la reforma. Para ellos, como para la CEOE, la reforma laboral se ha quedado corta. Una reforma laboral que no da la puntilla definitiva a las normas laborales de derecho mínimo necesario no sirve. Se trataría, según ellos, de aprovechar la coyuntura económica, la apatía de la Izquierda y el miedo insuperable de la clase trabajadora para incluso atentar contra derechos fundamentales como el derecho de huelga.
Bien sabe el lobbie PP-CEOE que el ejercicio del derecho de huelga no es un problema fundamental, y que cercenarlo ni favorece la creación de empleo ni la actividad económica. ¿Es que alguien puede sostener lo contrario? La huelga, precísamente por asuencia de regulación clara y garantista para los trabajadores (no olvidemos que se regula por un decreto preconstitucional que fue anulado en gran parte por el tribunal que interpreta la Carta Magna), es un instrumento infrautilizado. Las razones son claras. La apatía, la incultura y el miedo insuperable de la clase trabajadora en España, junto con una alarmante falta de empuje en muchas estructuras sindicales y dentro de la representación legal de los trabajadores. La indefinición jurídica, o la interpretación torticera y sesgada de los empresarios y poderes públicos, del concepto "servicio esencial para la comunidad" nos lleva a abusos indecentes. Prácticamente en cualquier huelga que se convoca que afecta directa o indirectamente a un servicio público, aunque no sea esencial para la comunidad, apercen los servicios mínimos, y no lo hacen precísamente para minimizar el impacto que la huelga puede tener en la Sociedad, sino para de facto destruir sus efectos. ¿No es esto extremadamente grave? ¿No es grave que nadie ponga el grito en el cielo hablando de un ataque grave, medido y sistemático contra un derecho fundamental? Se gasta más saliva y más papel en hablar de otros derechos fundamentales (libertad de información, de credo, protección al honor, a la intimidad,...), que a debatir sobre la planificación antidemocrática, y practicada por empresarios y administraciones, de destrucción del derecho fundamental de huelga.
Se trata, en suma, de que ni eso puedan hacer los trabajadores. Que el deber de negociar, no de llegar a un acuerdo, que impera en la negociación colectiva, se lleve hasta sus últimas consecuencias, incluso cuando se plantean cesión de derechos para los trabajadores. Y que, por supuesto, cuando se llega a ese punto, los trabajadores no puedan sino firmar cualquier cosa para obtener, de una parte, el reparto de las migajas del "amo" a cambio de algún derecho consolidado.
El partido de los trabajadores ha hablado.

miércoles, 21 de julio de 2010

LA REFORMA DE LAS CAJAS DE AHORRO


Otra vez. De nuevo el Capitalismo sale vencedor en otra batalla. El Gobierno de España, con la UE aplaudiendo, abre las cajas de ahorro españolas a los tiburones y a los especuladores, los mismo que nos han sumido en una gran crisis económica, social y de valores.

Ni el Capital ni los gobiernos súbditos podían aguantar más, y no es que hayan buscado como excusa la crisis financiera, el aumento en España de los créditos de difícil cobro, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Es que esto, la destrucción de la naturaleza jurídica de las cajas de ahorro, también estaba orquestado.

Y es que, si no fuera por lo serias que son según que cosas, debería entrar la risa. Para no llamar "acciones" a los títulos de participación en las cajas de ahorro, les llaman "cuotas participativas". También dicen, cínicamente, que no se privatizan las cajas. También dicen que no se compromete la inversión en la obra social. También dicen que el empleo no peligra. También dicen que las condiciones laborales en el sector no se degradarán. También dicen que es bueno que las cajas de ahorro españolas se despoliticen. Dicen y dicen, y mienten y mienten.

Las cajas de ahorro se privatizan, es un hecho que no admite discusión dialéctica. Es más, esa privatización es empujada a través de los impuestos de los ciudadanos, es decir, el Fondo de Reordenación Bancaria (FROB). El empleo peligra. La BBK, como sabemos, se ha hecho con el control (por cierto, maniobra política) de Caja Sur. Pues bien, la cúpula de BBK ya ha dicho que la plantilla de Caja Sur está sobredimensionada. Las condiciones laborales del sector se degradarán y se acabará con uno de los pocos nichos de empleo de calidad que existe en España. El Sistema Institucional de Protección (SIP), un auténtico invento, va a permitir que un buen número de trabajadores de las cajas de ahorro pasen a ser empleados por una empresa (un SIP), que no será una caja de ahorros, por lo que el convenio colectivo aplicable a los trabajadores no será el del sector. Será otro. El de banca, oficinas y despachos. ¿Quien sabe? Desde luego la brecha entre los derechos de los trabajadores presentes y los futuros será brutal. La obra social peligra pues, ¿tiene algún interés la obra social para el Capital? ¿Que necesidad y qué interés tendrán en sostenerla? Las cajas de ahorro se despolitizan, bien es cierto. Pero, ¿por qué se llega a la conclusión de que es positivo? Históricamente las cajas de ahorro han permitido financiar proyectos que, desde el punto de vista económico, no eran rentables para los bancos, pero que tenían un alto interés y valor social. Ahí han entrado las cajas de ahorro, y en ese sentido su politización ha sido positiva.

En fin, enhorabuena a los capitalistas, y de nuevo de luto la izquierda y los trabajadores.

miércoles, 14 de julio de 2010


COMUNICACIÓN

Es la hora. Los sindicatos mayoritarios UGT y CC.OO. han convocado huelga general para el 29 de septiembre de 2010. Para cualquier ciudadano que comparta los valores universales de la Izquierda, sobran los motivos. Lo curioso del asunto es que existe un amplio y preocupante desconocimiento de las masas de trabajadores y autónomos dependientes sobre las razones de la huelga general y la ofensiva ultra-liberal que barre el mundo de polo a polo. Y es que, los ciudadanos de izquierdas, nos damos por informados por unos medios de comunicación que solo responden a los inetereses del Capital. Las tertulias en televisión, en menor grado los informativos, en las que ejércitos de trabajadores embobados fijan sus ojos, sirve bien a sus objetivos, denostar y desprestigiar a los últimos bastiones de la lucha obrera tradicional. También lo hacen columnistas que, con su trabajo, contribuyen diariamente a la destrucción de la profesión de informador. Una profesión en la que, para prosperar, escribir en medios de gran tirada, salir en televisión y hablar en las tertulias radiofónicas, hay que perder la dignidad, o gran parte de ella. Hay cientos de buenos profesionales silenciados, recogiendo faxes y mirando correos electrónicos a los que nunca veremos, ni oiremos, ni firmarán columnas. Muchos de ellos se significan o se han significado como defendores de la causa de los trabajadores y han, muchos sabiéndolo, renunciado a su carrera profesional.

¿Que podemos hacer contra esto? Cierto es que la erótica que despliega el Capital es más fuerte que la que puede imprimir el hecho sindical o la defensa de los valores universales, por lo que los periodistas lo suelen tener claro. Además, sus empleadores, se preocupan muy mucho de amenazar, velada y no veladamente, con el despido, con expedientes de regulación de empleo y con cosas aún peores. Es por ello que, una vez que los periodistas tienen instrumentos para canalizar sus inquietudes más nobles, y generalmente no lo hacen, nos debe preocupar como obtiene el ciudadano de Izquierdas la contrainformación, para lo que es clave el uso de internet. También es necesario, hoy más que nunca, la afiliación de los trabajadores como método para obtener esa contrainformacióin, y que los sindicatos se vuelquen en el uso indiscriminado del correo electrónico, de las redes sociales, las páginas web, los blogs, y que todo ello sea una tarea organizativa de primer orden. Es vital y les va la vida en ello.